lunes, 24 de diciembre de 2007

Break

Llegué tras dos semanas de navegación por el Pacífico Sur, con muchas ganas de abrir todo el baúl de experiencias que me he traído, pero una absurda fiebre me ha tenido en el dique seco. Me voy de vacaciones y en enero marcho a Brasil a seguir trabajando. Tengo que ordenar mucho material que quiero compartir contigo, amigo lector. Dame un poco de tiempo. Aún no he podido asimilar la información y el impacto del viaje anterior. Pronto podrás ver por qué. Disfruta de estos días de descanso. Y si tienes fe, de la navidad. Por unos días, estoy out of office.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Miguel Gil Moreno de Mora



En 1.993, un joven abogado barcelonés miró hacia el futuro. Vio togas, tribunales, pleitos, una economía holgada... Establidad y bienestar. Había una llama en su interior que reducía a cenizas todas estas facilidades que la vida le ofrecía. Una vida que muchos soñarían y que a Gil le ardía en la piel como la sarna.

Un día se subió en su moto y se fue a ver con sus propios ojos el horror de la guerra. Y nunca más volvió. Malvivió entre las ruinas de Mostar. Mandó crónicas a algunos medios de comunicación. Se ofreció a las agencias para llevar las cintas a los puntos de envío, atravesando caminos malditos que albergaban una condena a muerte. Se ganó el respeto de los profesionales y le dieron una cámara de TV para que grabase lo que vivía día tras día. Aquello que nadie conocía porque nadie se adentraba tanto en aquel territorio en el que la vida pierde todo valor. Quizás no imaginaban que aprendería tanto en tan poco tiempo.

Miguel desarrolló una vocación innata en un tiempo récord. Era capaz de comunicarse con las víctimas en su propia lengua. Poseía la envidiable habilidad de mezclarse con las gentes y ser admitido como uno más. No era casualidad. Miguel era una persona de una educación exquisita y unos valores férreos basados en el amor y el respeto al ser humano. Esto se traducía en una entrega total a los desfavorecidos.



Después de Bosnia, llegó Kosovo. Fue uno de los tres periodistas occidentales que permanecieron en Pristina durante los bombardeos de 1.999. Por entonces ya era una leyenda entre sus propios compañeros. Sus imágenes fueron la demostración tangible del éxodo de refugiados que estaba provocando el asedio serbio a la población albano-kosovar, una campaña despiada y cruenta de limpieza étnica ante la pasividad internacional. Aquí tenéis una espeluznante muestra del trabajo que hizo en aquellos días.

http://youtube.com/watch?v=SlEoqL2KA-o

Hizo lo imposible por entrar en Grozny en el rebrote más violento del conflicto que Rusia mantenía con Chechenia. Una vez más, el ojo de Gil fue el único testigo del sentido común masacrado. Nuevas campañas le afianzaron como uno de los mejores corresponsales de guerra, reconociendo su labor con el premio Rory Peck en 1.999.



El 24 de mayo de 2.000, una emboscada acabó con su vida en una carretera maldita en Sierra Leona. Tenía 32 años y los últimos siete los había vivido entre los que sufrían la barbarie de las guerras y la estúpida ambición que se lleva por delante a la razón.

Este poema, If, de Rudyard Kipling siempre fue uno de mis favoritos. Quería recordarlo en memoria de Miguel. No sólo por su trabajo, sino como ejempo de humanidad y empatía con el dolor ajeno. Una vida breve pero intensa que jamás deberemos olvidar. Desgraciadamente, una empresa petrolera se me ha adelantado con el texto. Como no estamos en la misma "honda", no hay interferencia ni injerencia posible.


If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:
If you can dream - and not make dreams your master;
If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools:



If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: 'Hold on!'

If you can talk with crowds and keep your virtue,
' Or walk with Kings - nor lose the common touch,
if neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man, my son!




Rudyard Kipling, 1.895.


La causa de Miguel Gil no quedó huérfana. La Fundación que lleva su nombre porta el testigo del legado que entregó al mundo. Quizás los ojos estén abiertos, pero las manos siguen quietas.

http://www.fundacionmiguelgilmoreno.com/

Fotografías: http://www.fundacionmiguelgilmoreno.com/