Papelajos que acaban en la lavadora. (Vol. III)

Cuando su hermano llena la cuchara, él cree que se va a preparar un chute.
Cuando su abuela toma sus pastillas, él escucha bakalao y ve luces estroboscópicas.
Cuando su padre lame un sello, él cree que pega ácidos en los sobres.
Cuando su madre deshace el Avecrem sobre la olla, él cree que sazona el cocido con hachís.
Cuando mira las estelas de vapor que dejan los aviones en el cielo, él las confunde con rayas de cocaína.
Cuando él dejó las drogas, le dijeron que volvería a la realidad.
Comentarios
Hay lugares de los que nunca se vuelve. Vivir es irse dejando atrás. En la irrelidad de lo que ya no existe, pero fue. Y encontrarse en la realidad de lo que aún no es. Y quizás no llegue a ser.
Nota: este domingo se ve que está dando de sí. Es grato saberse expectador privilegiado de un rapto de inspiración.
Gracias por tercera vez en un día Kacho
Gracias a ti, Gin. Un lujo de espectadora. Y gracias a ti, me bajo a la arena a rebozarme con todos los que se pasean por aquí.
Ana, tú también tienes culpa, después de transformarte en Charles Bronson.
Plena efervescencia de creatividad primaveral.
Tres puntos en el mapa, tres realidades distintas en tres planos diferentes se encuentran, se superponen, se enlazan y en algún momento hasta diluyen sus límites hasta fundirse...
En el Mediterráneo oriental, sin noticias de Leti y Sarkozy, la policía detenía y golpeaba junto al monumento de la democracia en la Plaza de Taksim el uno de mayo.
Unos ojos curiosos y extranjeros grababan la escena para alguien que no se encontraba allí con su cámara y en ese momento, en otro punto del mapa, el dueño de "la niña" tecleaba al ordenador otra realidad insomne.
Una tarde de sol, tumbada sobre el césped de un parque, al cerrar por un instante las puertas del sanatorio para tuberculosos en Suiza de "La Montaña Mágica" pensaba en Cádiz mientras me distrajeron un par de rayas gigantes de cocaína que dejaba en el cielo azul del Bósforo un avión recién despegado del aeropuerto "K. Atatürk" y, de regreso a la irrealidad de mi casa, tras 10 horas de autobús, me sacó de un ligero sueño una frase de la película que se proyectaba en el trayecto : "Que el viento te empuje, pero que jamás te derribe".
Aunque digan cosas así de duras, primero muéstranoslas y luego, si lo deseas, tira el papelajo a la bolsa de reciclar.
Te dejo un beso.
Salu2 compañero y maestro
Especialmente para ti, nos vemos en las calles (y en tu blog, espero que muy pronto). Un abrazazo.
Pedro
Que conste en acta (ujier tome nota, por favor) que he aprendido la lección, y que este pensamiento que me acompaña se estará en lo venidero de acicatear esos dedos de escritor. Y no porque no quiera que "sangren" como le decías a Alberto en su blog, (que también), sino porque el placer cuando es TAN INTENSO debe disfrutarse con moderación.
Traducción:
No estoy "recuperándome" de uno de tus textos (si te pusiera lo que me pasa por la cabeza nada más leer el texto ibas a tener que vetarme en los comentarios, créeme!) que ya has colgado otro igual de intenso!.
Kacho, un placer!
Y entre tú y yo, aún no sé qué disfruto más, si de tus textos o de tus comentarios a los comentarios! Ese "Vivimos vaciándonos, dejando pedacitos de nosotros en lugares, momentos y personas. Si no fuese así, no habría espacio para rellenarnos con todo lo que está por venir", ha sido brutal!)
En adelante culpame de lo que quieras. Es todo un honor!
que creo que viene que ni pintao para tu estupendo texto....
saludos.
Gracias por tu visita.
Un saludo!
No tengo muy claro que sea lo más recomendable volver a la realidad...si no es para cambiarla.
Un saludo!
la mejor pelicula para ese texto, pero el protagonista es una ama de casa... o no.
Seguimos intentando vernos. Algún día´...